Mi proceso creativo incide en el ritual. Examino la lentitud y la repetición como estrategias creativas para maximizar la experiencia perceptiva dentro de un contexto sociocultural que comprime el tiempo (por aceleración) y automatiza la mirada (por saturación).

 

Empleando un proceso reductivo de mark-making, en mi práctica exploro las nociones de paciencia, continuidad y duración. Me interesa la potencialidad del hacer pausado y la espera contemplativa; una forma de resistencia frente a las políticas de rendimiento actuales (más velocidad, más producción) a favor de un modo de hacer que exige detenimiento y atención.

Recrearse en las transiciones, en los intervalos, en esos espacios donde las cosas son aún inciertas podría suponer hacer las paces con nuestro tiempo atomizado.

 

A nivel formal, el trabajo cristaliza por tensión entre iteración y mutabilidad; lo sistemático y lo manual; perseverancia y agotamiento; lo monótono y lo hipnótico; aburrimiento y estímulo; una manera de operar tanto física como mentalmente extenuante, pero quizá también reparadora.